lunes, 31 de enero de 2011

Papel o digital: ¿qué es más sostenible?

Sentimos decir que la polémica está servida. No tenemos ningún dato que nos permita asegurar que un sistema es más sostenible que el otro.
Las razones para reducir el consumo de papel, principalmente el de nueva producción, son evitar la tala de árboles y disminuir la contaminación derivada del uso de productos químicos, básicamente blanqueadores. Sin embargo, como ya explicábamos en nuestra entrada sobre el papel reciclado, puede que el futuro de nuestros bosques dependa en parte del sector del papel, eso si, respetando ciertas características a la hora de producirlo.
Las razones para utilizar una plataforma digital en sustitución del papel es evitar el consumo del mismo. Pero, un uso abusivo de las plataformas digitales puede llevar a un consumo insostenible de energía, de minerales como el Coltán que se producen en África y cuya extracción se desarrolla atentando contra los derechos humanos de los mineros, y de plásticos. Esto sin contar la basura digital derivada que es cada vez mayor debido a las obsolescencias programadas de los soportes.


Y es que hay datos que ponen lo pelos de punta, como por ejemplo las estimaciones de Greenpeace según las cuales, en 2020, los centros de datos necesitarán por si solos más energía que la que consumen a día de hoy Francia, Brasil, Canadá y Alemania juntas.
Otro informe publicado en el Low-Tech Magazine asegura que, la producción de un kilo de piezas de plástico o de metal - el peso de un portátil- consume la misma electricidad que un televisor plano encendido entre 1 y 10 horas.

Dicho esto, hay que pensar también que la creación de un entorno digital libre y dinámico ha ayudado tanto a la sostenibilización y democratización de la información y la comunicación, que sus beneficios sociales compensan parte de sus desventajas ecológicas.

En realidad, digital o papel, es un falso dilema. Ambos pueden tener sus pro y sus contras para el entorno en cualquier de sus vertientes, social, ecológica, económica o cultural. El reto está en informarse adecuadamente y elegir bien qué soporte usamos para qué, intentando hacer un consumo reducido de todo y, exigiendo a todos los sectores implicados, que sean lo más sostenibles posible (energías renovables, gestiones ecológicas, responsabilidades sociales, etc.).

Esta entrada ha sido inspirada por el artículo
Is Digital Media Worse for the Environment Than Print? de Don Carli recomendada por el Institute of  Sustainable Comunication.

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